Entradas populares

martes, 14 de diciembre de 2010

Necedades I

La mayoría de las tardes suelo ir a correr, después de varios meses empecé a notar algunos detalles que me han hecho mantener la constancia que con otro número de ejercicios nunca había logrado. Lo primero que noté fue la oportunidad de apreciar el atardecer, inmediatamente me dí cuenta que en realidad no necesitaba correr para hacer eso, después fue el aire en mi cara, después el poderme olvidar de todo y al mismo tiempo pensar y finalmente me dí cuenta de que uno tiene la oportunidad de sentir la energía que genera.

Yo lo siento, más que en cualquier otra parte, en mi corazón. No es solo el hecho de que se acelera sino que realmente puedes sentir, emocionalmente hablando, lo que está haciendo y esto me dejó pensando en la relación que puede haber entre lo que sentimos y lo que sentimos por redundante que parezca.

¿Realmente nuestros sentimientos y nuestras sensaciones están tan íntimamente unidos? Para muchos esto parecerá más claro que el agua y otros jamas tendrán noción de a qué me refiero.

Sin embargo el punto real de esta reflexión es el siguiente: Mientras corro puedo sentir la energía de mi corazón y como va creciendo poco a poco, mientras más me adentro en el ejercicio puedo percibir que crece cada vez más rápido hasta que por un momento, el cual podría denominar el éxtasis de la rutina, puedo sentir como es más grande que yo.

Si esto que siento es real ¿Podemos ejercitar nuestras emociones? ¿Podemos hacer al corazón más fuerte para soportar las amargas penas o incluso un corazón roto? Cierto o no, más vale seguir corriendo y hacer sudokus por si las dudas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario